Morcilla: Descubriendo los secretos y curiosidades de este delicioso embutido

Se cree que su origen fue en época griega, ya que, en la odisea de Homero, se indica que la morcilla se hacía a partir de mezclar grasa, sangre de cerdo, diferentes especias y otros ingredientes, que después se calentaba en un recipiente de piel de cabra.

Diremos que es uno de los embutidos que más representación local y regional, que tiene nuestro país y por eso vamos a hablar de la morcilla de pataleta extremeña, gallega y canaria.

La morcilla de patatera extremeña se llama así principalmente porque, en vez de arroz o pan, lleva patata y en vez de sangre, lleva magro y grasa de cerdo ibérico, a la que se le añade pimentón de la Vera. Se consume untada en pan, como si fuera sobrasada o, una vez curada, en rodajas, como cualquier embutido.

La morcilla gallega nos resultará curioso que es dulce porque dentro de sus ingredientes hay frutas como manzanas, pasas o higos secos con azúcar, pan, leche y piñones.

Para comerlas, una vez frías, las cortaremos en rodajas de un dedo y las freímos un poquito en aceite o manteca de cerdo.

Y de la morcilla canaria comentaremos que también tiene ese punto dulce que le da el azúcar y las pasas, aunque hay que sumarle jengibre, pimiento verde y hierbas aromáticas como hierbabuena, orégano o mejorana.

Consumo de morcilla en el resto del mundo

Europa también se consume en países como Grecia, es un plato llamado sopa negra, como también en Alemania, Italia o Portugal donde se le llaman Morcelas.

En Asia, se consume de aperitivo como la china Mapu y en Sudamérica se consume también habitualmente y cada país la llama de forma diferente. Por ejemplo, en Perú se le llama Sangrecita, en México Morgonga, en Chile Prieta y en Argentina, donde se le añade piñones, Morcilla Vasca.

Origen de la expresión “Que te den morcilla”

Es una expresión nada cariñosa y veréis el porqué.

Se dice que antiguamente, más bien en la edad media, la rabia era una enfermedad muy contagiosa y extendida por animales abandonados, sobre todo perros.

A estos perros se le daban de comer unas morcillas, que contenía veneno para intentar eliminarlos con el fin de controlar la transmisión de la enfermedad.

Por suerte la sanidad actual ha evolucionado, lo suficiente, como para no tener que controlar las enfermedades de esta forma.

Fuente consultada: www.todocarne.es

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