El chetapuy argentino
El Chetapuy (también escrito Che Tapuy) es un biotipo de cerdo desarrollado en Argentina, pensado específicamente para sistemas de producción eficientes al aire libre. Su origen se remonta a 1974, en la Cabaña Chetapy, ubicada en la Colonia La Barranquita, Pedanía Achiras, departamento de Río Cuarto (Córdoba), a 65 km al oeste de la ciudad de Río Cuarto, en una zona semiárida de pedemonte serrano con clima meso-termal subhúmedo-seco y precipitaciones de entre 700 y 800 mm anuales.
El desafío que le dio origen
En la década de 1970 se planteó un objetivo ambicioso: lograr una producción porcina eficiente a la intemperie mediante el SPIAL (Sistema de Producción Intensiva al Aire Libre). Para eso hacía falta un animal capaz de soportar las condiciones climáticas del campo abierto y, al mismo tiempo, alcanzar resultados productivos comparables a los sistemas de confinamiento tradicionales.
Cómo se logró
A través de un programa de cruzamientos y una selección genética rigurosa, se obtuvo un cerdo de gran rusticidad y prolificidad, con buena conversión alimenticia y capacidad de producir carne magra de primera calidad. Se destaca especialmente en los machos terminales, por su notable musculatura, característica que también transmiten a su descendencia al cruzarse con razas blancas. A esto se suma una destacada línea materna: buena habilidad y mansedumbre en las cerdas, lo que facilita el manejo posterior en la piara a campo.

Su manto negro y su gran resistencia a la exposición solar hacen del Chetapuy una herramienta muy valorada por criadores al aire libre, no solo en Argentina sino también en países productores de punta de Europa y otros lugares del mundo.
Este desarrollo genético es patrimonio del Dr. Edgar Mondino, quien junto a su familia lleva más de 35 años trabajando en la caracterización de la raza, tomando como base el biotipo Che Tapuy y avanzando en su reconocimiento formal mediante el estudio de su genoma.
Uso genético: macho finalizador
El Chetapuy se utiliza principalmente como macho finalizador, con óptimos resultados sobre hembras F1 Landrace y Yorkshire. Sobre hembras de color, imprime uniformidad de coloración y conformación en la descendencia, características que se adaptan bien a las exigencias actuales del mercado: carne magra y nutritiva.
Evolución de los parámetros de selección
La comparación entre los estándares «anteriores» y «actuales» de la raza muestra una mejora productiva sostenida:
| Parámetro | Anterior | Actual |
|---|---|---|
| Peso a los 30 días | 10 kg | 10 kg |
| Peso/edad intermedio | 25 kg a los 67 días | 28 kg a los 65 días |
| Peso final | 100 kg a los 160 días | 110 kg a los 155 días |
| Aumento diario | 0,797 kg | 0,911 kg |
| Grasa dorsal en P2 (100 kg) | 11 mm | 8 mm |
| Cantidad de magro | 55% | 58% |
Estos datos reflejan mayor velocidad de crecimiento, menor espesor de grasa dorsal y mayor rendimiento magro, todo sin perder la rusticidad propia de la raza.
Respaldo científico: estudio citogenético y zoométrico
En 2003, investigadores de la Universidad Nacional de Río Cuarto realizaron un estudio citogenético y zoométrico sobre 28 cerdos del núcleo genético de la cabaña. El análisis cromosómico confirmó un número cromosómico 2n=38, sin anomalías numéricas ni estructurales, lo que descarta mutaciones que pudieran afectar la fertilidad de los reproductores. Además, se relevaron 17 medidas anatómicas sobre 60 reproductores, generando una base de datos zootécnica que permitió aproximar un estándar racial para el Chetapuy.
Conclusión
El Chetapuy representa un caso destacado de mejoramiento genético porcino desarrollado íntegramente en Argentina, orientado a la producción al aire libre sin resignar calidad de carne ni eficiencia productiva. Su rusticidad, mansedumbre y capacidad de adaptación lo posicionan como una opción de referencia para criadores que buscan sistemas extensivos sostenibles, tanto en el país como en el exterior.
Fuente consultada: www.produccion-animal.com.ar










